¿VOLVER? (JUNIO DE 2025)



Una de las respuestas más frecuentes cuando contaba que me había quedado sin trabajo fijo tan pronto, era si no podía volver al empleo que había dejado antes. Yo entendía la preocupación genuina de muchos, pero, si era honesto conmigo mismo, sabía que la respuesta resultaba sencilla: no solo no podía porque ya todo había cambiado, sino que, sobre todo, no quería. Luego de casi una década en ese trabajo sentía, hace rato, que estaba estancado. No por el trabajo en sí, sino por mí; tras años de hacer lo mismo una y otra vez, sin posibilidad de cambio ni de crecimiento, había terminado adaptándome a una rutina que me motivaba poco. Si algo tenía claro desde hacía un buen tiempo era que quería cambiar, y por eso decidí poner en marcha el engranaje para que eso sucediera. Que las cosas se dieran como se dieron es otra historia, pero el impulso inicial no era otro que dejar atrás una realidad que había dejado de estimularme.

En el epígrafe de mi novela Gente como nosotros, publicada en 2023, escribí una frase de Joaquín Sabina que me dejó pensando desde que la escuhé por primera vez: “En Comala comprendí, que al lugar donde has sido feliz, no debieras tratar de volver”. No es este el caso, debo admitirlo, pues aunque no era un trabajo que me hiciera feliz, tampoco podía decir era un desdichado: pasaba los días cumpliendo con mi deber, nada más, y dedicando el tiempo que me quedaba libre a las cosas que en verdad me llenaban: escribir, leer, hacer algo de periodismo para no olvidarlo. Traigo la cita a cuento porque a veces creemos que al regresar a lo que alguna vez tuvimos volveremos a encontrar todo como lo dejamos, pero es evidente que nada podrá ser como antes. Por lo demás, ¿qué sentido tiene regresar a algo que hace rato me hacía sentir vacío? 


La vida es impredecible. No sabemos qué caminos tomaremos por cuenta de nuestras decisiones, pero sí que todas esas elecciones traerán consecuencias insospechadas. Terminé hace unos días una novela del francés David Foenkinos, La vida feliz, en la que el protagonista renuncia a un cómodo porvenir en la empresa que lleva trabajando dos décadas para probar suerte en un empleo promisorio que más pronto que tarde pondrá su vida de cabeza. Y ahí empieza todo. ¿Cómo sería mi vida hoy si me hubiera quedado en mi antiguo trabajo? ¿O si no se hubiera dado el recorte de fondos de USAID? No tiene mucho sentido perder el tiempo divagando en escenarios inciertos. Lo que sí sé es que, probablemente, no estaría dedicándole el mismo tiempo y esfuerzo a actividades que me gustan, como entrevistar a escritores, cineastas y artistas, leer más y escribir otra novela que ya tiene buena forma. No recibo lo mismo a fin de mes que con un sueldo fijo, es verdad, pero como me dijo un buen amigo hace poco: “no será suficiente, pero al menos es bueno para el alma”. 


 

Comentarios

Entradas populares