LA ÚLTIMA ENTRADA
Durante la pandemia leí mucho a Séneca. Seguí luego con Marco Aurelio, Cicerón y Epicteto, que me sirvieron para calmar un poco la mente en esos momentos de incertidumbre . Me gustan los filósofos estoicos desde hace años, aunque la corriente se haya vuelto una moda y actores convertidos en gurús espirituales, como Andrés Parra, sean ahora predicadores de las redes sociales. No está mal, pero siempre será mejor ir a la fuente original. Por estos días volví al Manual de vida de Epicteto. Me parece maravillosa, aunque utópica, esa manera de ver la vida: dejar de preocuparnos por aquello que no está en nuestras manos y tener en cuenta que nada en realidad nos pertenece; todo es pasajero, incluyendo la gente que más queremos, los trabajos y las posesiones materiales. La vida misma es pasajera. Si logramos entender eso, seremos imperturbables. Suena fácil, claro. El problema es aplicarlo. Por supuesto que es casi imposible no mortificarse ante la muerte de la esp...



